El pollo pepe

Título original: Charlie the chicken
Texto: Nick Denchfield
Ilustraciones: Ant PArker
Páginas: 14
Año: 1998

La Cosa que lee hoy está juguetona y ha sacado de su baúl a un viejo conocido suyo: El pollo Pepe. Un libro popup que ya ha sido editado más de 12 veces. ¿Seguirá convenciendo El pollo Pepe a La Cosa después de tantos años? ¿No os ‘pica’ la curiosidad?

¿De qué va?

El pollo Pepe es un micro cuento que nos enseña todo lo que come el pollo Pepe y cómo de grande se ha hecho por ello.

¿Qué se aprende?

Íbamos a decir que lo que aprendes leyendo El pollo Pepe es que los pollitos comen cebada y trigo, y que al comerlo se hacen grandes… Pero La Cosa que lee ha encontrado otra enseñanza oculta en él: Y es su capacidad de acercar a los más pequeños a sentir curiosidad por un libro, a tocarlo y a intentar entenderlo.

Lo que más nos ha gustado…

  • Es un libro fuerte y resistente. Hemos probado a tirar de sus ilustraciones móviles y no se arrancan si no se les pega un buen tirón.
  • Las ilustraciones son simples y divertidas.
  • Su texto es ingenioso.
  • Es ideal para leerlo en compañia de personas, monstruos y cosas que todavía no han aprendido a leer, o que lo están intentado.
  • No tiene páginas ‘blancas’ ni al principio ni al final. Es abrir y listo.

Los peros…

  • Los popups son un poco simplones. Creemos que podrían estar un poco más chulos. A cambio, como ya hemos dicho, son muy duros.
  • Es muy, muy, muy cortito.
  • Al final tiene un desplegable que necesita de un poco de pericia para abrirlo. Eso sí, vale la pena.

¿A quién se lo regalarías?

A cualquiera que esté en disposición de empezar a sentir curiosidad por los libros. A partir de 1 año.

¿Sabías que…

  • … hay un vídeo en YouTube donde un chico de pelo rizado nos cuenta el cuento muy pero que muy bien?
  • … muchas librerías aseguran que es uno de los libro que más venden año tras año silenciosamente?
  • … su autor Nick Denchfield, es llamado ‘el ingeniero del papel’?

¿A qué sabe la Luna?

Título original: Wie schmeckt der Mond?
Texto e ilustraciones: Michael Grejniec
Páginas: 36
Año: 1993

A La Cosa le ha entrado un poco de hambre y ha recordado tener en su estantería un cuento infantil ilustrado titulado “¿A qué sabe la Luna?”. Se trata de un libro fácil de encontrar, fácil de leer y fácil de… digerir. ¡Vamos a por él! ¡Ñam!

¿De qué va?

Los animales de la Selva ansían probar la Luna. ¿A qué sabrá? Como por separado no lo consiguen, intentarán alcanzarla juntos formando una torre animal.

¿Qué se aprende?

La Cosa ha encontrado dos moralejas en el cuento. La primera, y más obvia, es que trabajar en equipo, pata con pata, ayuda conseguir cualquier objetivo por el bien común.  La segunda, y un poco más subyacente, es que el esfuerzo y la perseverancia tienen su recompensa: no importa si eres un animal grandote o uno mucho chiquitito.

Lo que más nos ha gustado

  • La idea es bonita y realmente transmite de un modo muy natural las ventajas del esfuerzo común. No parece didáctico, pero lo és.
  • A La Cosa le ha encantado el carácter que se le ha impreso a La Luna.
  • El cuento tiene un segundo final muy divertido.
  • Las ilustraciones son totalmente artesanales. Algunas parece que vayas a poderlas tocar y notar la rugosidad del papel.
  • Tiene bastantes momentos de esos chiquititos y especiales. Algunas frases mágicas.
  • En nuestra edición (kalandraka, 2006), regalaban un póster para medir ‘cosas’ de hasta 1.50 metros. No es que nos dejemos impresionar por los regalos que traiga un libro (más bien nos hacen dudar de su calidad) pero en este caso está justificado al 100%. Toda una sorpresa.

Los peros

  • Para nuestro gusto personal, las texturas de los dibujos ‘emborronan’ demasiado las formas.
  • Como es un cuento ambientado en la noche, predomina el color negro. A nosotros nos encanta encontrar un libro que no esté lleno de ‘colorachos’ por doquier, pero habrán monstruos, personas y cosas que lo encontrarán algo oscuro.
  • Nos ha parecido un poco repetitivo. Está guay que los cuentos infantiles ilustrados repitan los conceptos una y otra vez, pero sólo si en cada ocasión se aporta algo. Esto no sucede exactamente así en “¿A qué sabe la Luna?”.
  • Nos da la sensación de que la traducción ha descafeinado un poco el encanto del cuento.
  • Las páginas de nuestra edición (kalandraka, 2006) son duras y buenas. Se nota. Pero al tener un formato bastante estrecho, el libro cuesta de mantener abierto si tienes las manos pequeñitas. Se puede forzar su apertura, pero a La Cosa le gusta conservarlo todo en buen estado.


¿A quién se lo regalarías?

Es un cuento bastante infantil. Y de colores tenues. A la gente chiquitita le gustará pero a los padres con gustos empalagosos quizá no les llame la atención.